Aparentemente para los pensamientos tradicionalistas, no es posible concatenar el mundo de la matemática con el mundo del arte; sin embargo en todos los tiempos han sobresalido personajes, que a través de sus manifestaciones han enlazado estas dos áreas suscitando fascinación y llevándolas a una misma dimensión de forma objetiva. La creación de obras artísticas, no solamente basadas en musas idealizadas, sino en objetos reales, a los cuales se les pueden estudiar sus dimensiones, perspectiva, proporciones, simetría, entre otros conceptos, ligados a principios matemáticos, han evidenciado que el arte y la matemática pueden complementarse mutuamente y ser igual de triviales o igual de abstractos.
Así mismo la matemática, presenta frecuentemente de forma implícita objetos que al estudiarlos a fondo desde un enfoque menos riguroso muestran la belleza en manifestaciones geométricamente elaboradas.